qué vislumbran tus ojos
tibios,
tal vez algún mar
agitado como los suspiros
que se escapan si doy voces
al amor que aún recuerdo.
Y tiemblo, tal vez,
por encontrarte aún distante
cuando te vuelva a ver...
Si es que puedo franquear
esa barrera infranqueable
que construimos a oscuras,
en una sola madrugada de escarcha,
y zapatos embarrados
de errores sin perdón.
Pues sí, el primero
de tantos
otros besos
que aprendí
antes de tus labios;
y pensé que sabía la verdad.
Y solo tu calor animal fue mi aliento
y tus dedos dóciles mi designio.
Pero ya no es dulce, siquiera pensar
en tu mente,
en tus besos,
rancios de mentiras,
tus sueños perdidos.
No sé dónde estás;
yo estoy aquí.
yo estoy aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario